Ayudas y subvenciones

Las industrias culturales han sido un sector de la economía tradicionalmente favorecido por acciones de ayuda y promoción por parte de las administraciones públicas.

Sin embargo, en España dichas acciones se canalizan en mayor medida sólo hacia
algunas industrias del sector. Un examen del repertorio de subvenciones y de incentivos fiscales -que se consideran las medidas de fomento por excelencia-
muestra que la industria de la música no resulta beneficiada en similar proporción
que, por ejemplo, las industrias cinematográfica y editorial.

Las dotaciones afectadas en el año 2010 por el Ministerio de Cultura y por sus pares autonómicos se concentran, sobre todo, en la industria cinematográfica.
En el caso del referido ministerio, la ayuda destinada a la industria de la música
representa el 6% de la dedicada a fomentar la actividad audiovisual (Subvenciones MCU).

En materia fiscal, la diferencia de tratamiento es asimismo evidente.
Tanto la industria cinematográfica como la editorial gozan de bonificaciones y deducciones del Impuesto sobre Sociedades. Además, la normativa del Impuesto sobre el Valor Añadido establece tipos impositivos reducidos para los libros físicos y, hasta fechas recientes, ha contemplado también un tratamiento favorable para los productos audiovisuales. Sin embargo, ninguna de estas medidas se ha contemplado nunca en favor de la industria de la música.
A este último respecto conviene recordar que la reducción de la carga impositiva
sobre los productos musicales es un reclamo permanente de la industria que no
ha tenido acogida aún, pese a existir consenso acerca de que dicha reducción
puede ser una herramienta eficaz para combatir la piratería.

Por lo demás, la situación de relativa desprotección de la industria de la música
se advierte en la ausencia de un régimen legal regulatorio y de fomento específico,
como los existentes en el ámbito de las industrias cinematográfica y editorial.

La falta de un marco adecuado de fomento de la actividad de la industria de la música
viene a agravar la situación producida por las serias dificultades que afronta este sector para hacer efectivos los derechos que la Ley de Propiedad Intelectual le reconoce a sus agentes. El espíritu de dicha norma, que busca preservar a los autores y a los intérpretes y productores de música, tutelando su derecho al cobro de una remuneración como contrapartida de la explotación económica de las obras,
interpretaciones y fonogramas, resulta completamente desvirtuado por la realidad
de un mercado profundamente afectado por la piratería y las descargas ilegales de obras y bienes protegidos.

Ante esta situación, que amenaza la viabilidad económica de los proyectos
vinculados a la creación y producción musicales, resulta necesario que el estado
emplee algunas de las herramientas de fomento, tales como subsidios y exenciones
fiscales, para promover la concreción de iniciativas de transformación y desarrollo
en este sector de la economía.

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